Algunos problemas del diseño

“En febrero de 1968 la revista Fortune publicaba un artículo en el que se predecía el fin de la profesión de diseñador industrial. Como era de esperar los diseñadores reaccionaron con desdén y alarma. Pero yo creo que los puntos principales del artículo de Fortune son válidos. Ya va siendo hora de que desaparezca el diseño industrial tal como actualmente lo conocemos. En tanto el diseño se preocupe de confeccionar ”juguetes para adultos” banales, aerodinámicas máquinas de matar, y ”sexuadas” mortajas para máquinas de escribir, tostadoras, teléfonos, y computadores, no tiene ninguna razón de existir’’ (Papanek ,1973)

Existe un problema con las acciones que se toman hoy en día, la mayoría de estas responden a la Modernidad Liquida que habla Baumann, es decir, responden a la banalidad, al estatus y a la apariencia, todas estas desembocan en el consumismo. Se cae inevitablemente en un círculo vicioso donde el individuo está inmerso, y donde todo lo que se haga dentro de este está ‘’bien’’.

Para explicar mejor este punto se debe entender cuál es el problema con la modernidad liquida. El eje central de esta modernidad es el consumismo, consumo que suple solo necesidades creadas (deseos). En ella, las personas no actúan como seres pensantes, están alienadas por conductas masivas que terminan siendo irresponsables con el ambiente.

Se debe hacer claridad en un aspecto importante de la modernidad liquida que Bauman no menciona, y es que esta modernidad no es propositiva, la humanidad parece estar detenida en pensamientos que fueron revolucionarios a comienzos del siglo pasado.

No es fácil determinar con exactitud dónde comienza el circulo vicioso del consumismo, por un lado encontramos al consumidor insatisfecho que busca desesperadamente calmar su ansiedad y está listo a adquirir cualquier producto que ofrezca el mercado, por el otro, el productor que se vale del deseo del consumidor, la inestabilidad de la moda, y la libertad individual de construir identidad, para producir constantemente objetos que el consumidor no puede resistirse a comprar. Así, el consumidor y el productor corren eternamente uno detrás del otro condenados a vivir en un estado perpetuo de ansiedad constante. (Bauman, 2005, p.86)

Los excesos en la producción y el consumo empezaron a tener efectos negativos en el entorno natural, se hizo evidente que la reducida idea que la modernidad tenía del ambiente estaba equivocada. “Era necesario objetivar naturaleza y mundo, separándolos de lo humano, para justificar su explotación y manipulación.” (González L de G, 2006, p.25) La naturaleza no se entendía como un ser, se veía simplemente como una cantidad de recursos de los cuales el hombre podía servirse cuando lo considerara necesario sin preocuparse porque fueran limitados ni por las consecuencias que traería su uso irresponsable. Hasta hoy, las acciones tomadas por el grueso de la población demuestran una incomprensión sobre la naturaleza como ese ser finito, por este motivo, es indispensable replantear la noción de ambiente para construir una relación sostenible.

De acuerdo con lo entendido anteriormente como ambiente, volvemos a resaltar las propiedades de relaciones sistémicas que presentan los ecosistemas en sus distintas escalas de complejidad, con el fin de evidenciar que las acciones que se produzcan en cualquiera de estos lugares tienen consecuencia en todo el sistema. Se hace evidente que nuestras acciones en la escala cultural están llevando a un desequilibrio inminente en la escala natural. Es así como se pone en peligro el lugar donde nace la vida y la fuente de nuestros recursos, llegando a un momento donde se debe tomar una decisión que permita su continuación.

“Las actividades humanas no pueden llegar a estresar el ecosistema, más allá del límite a partir del cual se activan fenómenos irreversibles de degradación. Un sistema de producción y consumo que responda a la demanda social de productos y servicios, sin alterar los ciclos naturales y sin empobrecer el capital natural, debe reducir drásticamente la utilización de recursos ambientales, es decir, debe basarse fundamentalmente en recursos renovables (garantizando al mismo tiempo la renovabilidad), optimizar la utilización de los no renovables (incluido el aire, el agua, y el territorio) y no acumular residuos”. (Manzini, 2000, pp. 12-13)

El modelo del diseño industrial aparenta no ser suficiente ante este momento de riesgo por su corta visión que resuelve problemas inmediatos y pequeños, habla Tim Brown CEO de IDEO en Julio del 2009 (TED) que el diseño actualmente trabaja con situaciones y problemáticas que no son tan importantes, “Design Got Small”.

Ahora, sucede esto por dos razones, la primera es que el tiempo en la industria es muy rápido ya que debe responder las fluctuaciones del mercado con productos que no se han desarrollado de manera responsable y están condenados a ser obsoletos en corto tiempo. La segunda, el diseño industrial aprendió a resolver los problemas mediante productos, el concepto de estos se ha ampliado entendiéndolos también como parte del proceso de producción y servicios, que sigue siendo insuficiente ya que todo está en función del objeto.

Se encuentra una tarea más relevante de la cual el diseño se puede encargar, crear dinámicas entre las personas que modifiquen su conducta en la sociedad y les permitan seguir existiendo. Como se menciona anteriormente en este documento, en la gran depresión de Estados Unidos el Styling jugó un papel importante en la reactivación de la economía americana, se encuentra así un ejemplo en el que el diseño interviene con estrategias y logra modificar el rumbo de una sociedad.

A pesar que los problemas ambientales no son solo responsabilidad del diseño, esta disciplina si cuenta con herramientas que permiten proponer soluciones. “La responsabilidad y el compromiso del diseñador es mucho mayor. Ha sido entrenado para que analice hechos, problemas, sistemas y para que plantee al menos conjeturas inspiradas concernientes a lo que puede suceder “si esto sigue así”(Papanek 1973, p.219) Por lo anterior, el diseño debe entenderse como un campo de pensamiento capaz de teorizar problemas y generar soluciones responsables.

En la actualidad, el diseño en la industria ayuda a aumentar la competitividad, rentabilidad, productividad y reconocimiento de una empresa a través del mejoramiento de los productos en cuanto al uso de materiales y procesos, especificaciones ergonómicas, reducción de costos y de hacerlos agradables a los ojos del comprador. Esto le permite a la empresa vender más para obtener mayores ganancias y seguir haciendo más productos. Se vuelve de esta manera una herramienta del consumismo que cae inevitablemente en lógicas mercantiles, respondiendo a necesidades creadas por este sector con publicidades que solo pretenden vender sin pensar a costa de que. Se llega a un punto en el que no es clara la pertinencia del diseño, no se cuenta con un discurso propio de la disciplina que aclare el panorama y que proponga un lugar de acción responsable. Se ve el diseño industrial como una conglomeración de características de distintas ramas que parecieran formar un discurso bajo este título. Como consecuencia de lo anterior, el diseñador recién egresado no tiene claridad en sus fortalezas como profesional, comenzara a construir su propio discurso en un momento industrial.

De esta manera, el diseño se reconoce en la actividad humana, pero es necesario enfocarse en otras características del mismo para comprender problemáticas actuales. Papanek en su libro Diseñar Para el Mundo Real  (1973), plantea la idea de que el Diseño es el esfuerzo consciente para establecer un orden significativo, logrando entender la importancia que le da al acto consiente. Pero también se comprende que conceptualmente, y sin importar la conciencia del acto, existe una acción de diseño en la naturaleza que se auto regula y piensa de manera sostenible. De esta manera, la relación entre diseño y vida, se entiende dentro de la naturaleza como la capacidad para modificar el ambiente de acuerdo a los requerimientos necesarios para preservarla.

Es evidente que la naturaleza toma decisiones y produce cambios, todos los procesos naturales funcionan como un sistema para continuar siempre con el ciclo de vida (se autorregula), dentro de estos el diseño, se puede entender como orden natural: diseño natural. Por otro lado, en la escala cultural el hombre perdió esta noción sistémica y empezó a utilizar el diseño como un elemento lineal que no permite continuar el ciclo vital del ecosistema. Al convertir el diseño en una disciplina, se dejó de entender como una cualidad existente de la naturaleza e innata en los hombres y paso a verse como una habilidad que unos pocos pueden desarrollar. Entonces, el problema no está en haber sacado el diseño de la escala natural, sino en dárselo a uno grupo pequeño de personas sobre las cuales recae un acto que debería ser responsabilidad de todos.

“Todos los hombres son diseñadores. Todo lo que hacemos casi siempre es diseñar, pues el diseño es la base de toda actividad humana. La planificación y normativa de todo acto dirigido a una meta deseada y previsible constituye un proceso de diseño.”(Papanek 1973, p.19)

Entonces, el diseñar es una característica natural del hombre, es una propiedad innata entendiéndola como la manera de previsualizar una solución a un determinado problema. No se puede afirmar que el hacer diseño exista de igual manera en todos los hombres, lleva esto a hablar de distintas escalas en la actividad.

El haber enfocado este campo del pensamiento en algunos individuos desencadeno una característica que hoy parece el fin de muchos, ser el Diseñador Súper Estrella. Radica esto en una característica individual de los hombres como lo es el egocentrismo, que vale aclarar, no es sistémico porque se centra en intereses particulares. El diseño industrial de hoy tiene como medida al hombre, sus necesidades, gustos, deseos, y dinámicas, en otras palabras es antropocéntrico, todo gira alrededor de la mirada humana. Es importante entender que al ampliar la mirada se verá que el hombre del futuro también es usuario de los proyectos de diseño que se hacen en nuestros días, por eso la pertinencia de palabras como responsabilidad que van más allá de la acción inmediata, se debe empezar a pensar en las implicaciones de todos estos actos.

Ahora, el trabajo del diseñador no es realmente transdisciplinar ya que acude a otras disciplinas, saberes, y experiencias de individuos en determinados momentos del proceso, que si bien le ayudan al desarrollo del proyecto, se quedan cortos ya que se desprenden de la idea general y del resultado. La importancia del acompañamiento radica en la retroalimentación que se haga, la cual aporta más en un proceso cíclico de constante cambio y adaptación.

Esto conlleva a otro problemas en al proceso actual de diseño, en donde el diseñador se desliga de los objetos que crea en el momento en que estos salen al mercado, dejando al usuario con un objeto que no se vuelve a intervenir. El objeto queda estático y no se modifica, se vuelve obsoleto, con el tiempo lo desechen para ser reemplazado por uno nuevo.

El buen diseñador no es el que crea necesidades pensando en las dinámicas del mercado, ni el que hace el mundo más fácil (ergonómico), es el que hace el mundo más habitable, el que pone como principio el bienestar social pensado desde la protección de la vida.

Los objetos realmente significativos para la sociedad deben ser el resultado de investigaciones profundas que apunten a la innovación y busquen potencializar las habilidades humanas en situaciones sostenibles.

Bibliografía

–          Bauman, Z. (2005), Modernidad líquida, Rosenberg, M (trad.), Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica de Argentina

–          Browm, T. (Julio, 2009), “Tim Brown urges designers to think big” [videoconferencia], en http://www.ted.com/talks/lang/eng/tim_brown_urges_designers_to_think_big.html

–          González, F. (2006), Ambiente y Desarrollo. Ensayos  V. En Busca de caminos para la comprensión de la problemática ambiental (la escisión moderna entre cultura y naturaleza). Instituto de Estudios Ambientales para el Desarrollo Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Vicerrectoría Académica

–          Manzini, E. (2000), Ecología y democracia de la injusticia ecológica a la democracia ambiental. Barcelona, Icaría Editorial.

–          Papanek, V. (1973), Diseñar para el mundo real: Ecología humana y cambio social. Madrid,  Blume.

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Un pensamiento en “Algunos problemas del diseño

  1. alejo dice:

    Algo REAL, por supuesto estamos sumergidos en este mundo tan cambiante y tan comercial ,, q la parte de diseñar solo se a centrado en el consumismo, en la adquisición, utilización y el desecho de cualquier producto. dejando de lado la conciencia.

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